sábado, 7 de agosto de 2010

Historia, disciplina indispensable para entender las festividades de los centenarios

En el año de los centenarios de la gresca independentista y de la revolución, los interesados en la historia tienen que acercarse a los libros de divulgación y a las revistas; no para criticar los procesos, sino para comprenderlos.

Para entender el caos del presente está la historia. Esta disciplina ayuda a los curiosos a entender las circunstancias actuales; sin embargo, no da recetas aplicables. Eso es tarea de la historia natural pero la historia humana no se guía por leyes, según Othón Nava, historiador por el Instituto Mora.

En el marco de la XXXI Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, también se presentaron Miguel Hernández y Arno Burkholder, catedráticos de la misma institución.

Para Burkholder, la historia difundida se divide en cuatro clasificaciones. “La primera abarca todas las historias que de niños nos contaron los adultos y abuelos”. Mientras que, la segunda categoría corresponde a la historia de bronce. Este tipo de narrativa es necesaria para el estado con la finalidad de legitimarse; es decir, para autoproclamarse heredero y merecedor del gobierno.

Consecuentemente, le sigue aquélla que critica a todas las figuras históricas. “Es morbosa y deleitosa; sus autores creen que manejan la verdad para descabezar a los títeres históricos”, continuó el historiador. Y por último, se encuentra la historia científica, la que responde, modestamente, con rigor al cómo y al por qué del presente.

Por su parte, Miguel Hernández recomendó a los asistentes de la charla leer historia científica. “Esta materia trata de encontrar los claroscuros de los acontecimientos del pasado; siempre quedan dudas para responder”. También invitó a acercarse a la novela histórica como Noticias del imperio, de Fernando del Paso, o al Seductor de la patria, de Enrique Serna.

Al finalizar, Hernández crítico a los programas televisivos y a las publicaciones que carecen de profesionalidad historiográfica. “La revista Proceso, en sus suplementos sobre el Bicentenario, llamó a especialistas en el tema; pero al final, alteró los textos y los cabeceó de forma llamativa para hacerlos atractivos y vendibles”, denunció.

Erudito autodidacta, homenaje a Jean Genet

Para Federico Campbell, Jean Genet es el mayor fenómeno francés que ha visto el mundo debido a su inteligencia nata sin haber pisado nunca una universidad. Y es que, a 100 años del nacimiento del escritor de Nuestra señora de las flores, la XXXI Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería le rinde un merecido homenaje.

En el acto también se presentó Fernando Macotela, director la FILPM, quien introdujo al escritor tijuanense. “Tengo la fortuna de conocerlo desde la facultad. Y aunque la obra de Genet no sea su especialidad, el maestro nos ha preparado algo”.

Campbell mencionó los aspectos más importantes de la biografía del también dramaturgo. Dijo que era un sagrado cuestionador de las costumbres de los primeros años del siglo XX.

“Su madre era una prostituta, y desde temprana edad, conoció el inframundo parisino. El hampa lo corrompió; vivía de limosnas y era prostituto de homosexuales. Conoció muchos tutelares y en 1947 fue sentenciado a cadena perpetua por acumulación de sus crímenes. Sin embargo, un año después diversos intelectuales, entre ellos Jean Paul Sartre, lograron sacarlo de prisión”.

El escritor tijuanense reafirmó su desconocimiento sobre ciertos aspectos de Genet, pero comentó emocionado su obra Diario de un ladrón, que se desarrolla en el barrio chino de Barcelona. En ella, mencionó, el autor define su estilo al tomar partido siempre por los odiados socialmente. Además, agregó, su prosa es un reflejo terrenal y posee una narrativa fluida.

“Su patria, la chusma; y él era su portavoz”, mencionó Campbell citando a Juan Goytisolo. Por último, lamentó que las editoriales mexicanas ya no editaran los textos de Genet, pero recordándolo hacemos un homenaje a su memoria, concluyó.

Psicología y criminología, disciplinas muy nuevas en México

Las políticas de orden y el progreso que proclamaba Porfirio Díaz durante su mandato apoyado por las élites de ricos, políticos e intelectuales ocasionaron problemas discriminativos, sexistas y clasistas en México.

Bajo este contexto, Germán Álvarez Díaz de León, académico de la facultad de Psicología de la UNAM, desentrañó la historia de la psicología y la criminología en el país en el marco de la XXXI Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.

Los primeros estudios sobre estas disciplinas provenían de la influencia francesa que envolvía a la nación, explica Álvarez. El libro Fisiología del crimen, editado en 1885 y escrito por R. de Zayas Enríquez intentaba explicar quién decidía los dictámenes de los enfermos mentales.

En esta misma línea, Francisco Martínez publica Estudios de Antropología Criminal en donde mide los cráneos de los presos poblanos para diagnosticar los rasgos innatos que los hace incidir al crimen.

En esta idea de la modernidad sin rigor del general Díaz, la psicología y la criminología eran términos que se aplicaban sin rigor. La prensa utilizaba como sinónimo a la psicología para definir la represión a la libertad de expresión y los 3 hospitales de enfermos mentales que existían estaban en constante descomposición como La Castañeda.

Sin embargo, “las cárceles en México nunca han tenido las condiciones para almacenar a los prisioneros. En el pasado estaban recluidos en el mismo lugar niños, hombres y mujeres”, aclaró el conferenciante.

En 1920, cuando se van conformando las instituciones legales de México, se regularizan las situaciones en clínicas mentales y cárceles. En 1926 se crea un tribunal para menores y en 1928 aparece el primer tutelar para señoritas, ejemplificó el profesor de psicología.

A pesar de las especializaciones se sigue sin tomar en cuenta la metodología y la técnica para determinar el grado de peligrosidad de las personas. “Los psicólogos hacemos peritaje, no investigamos pruebas de ADN o de grafología como en las series CSI. La criminología es un tema complejo que no se debe de psicoanalizar ya que conllevaría al fracaso; además, se deben de regularizar por medio de la ley los cursos que se ofrecen ya que su contenido es fraude”, concluyó Álvarez Díaz de León.

Homenajean entre amigos a José Dinayuga

En compañía de sus comadres, José Dinayuga recibió un homenaje anticipado por sus 50 años de vida y por una carrera altamente productiva en los campos de la dramaturgia y la novela.

Sergio Téllez-Pon, coordinador literario de Editorial Quimera, reunió a dos amigos de Dinayuga para reconocer su talento literario: Luis Zapata, autor del Vampiro de la colonia Roma, y José Joaquín Blanco, escritor y crítico literario.

Zapata se declaró fanático de la obra del homenajeado. Dijo que sentía envidia por los personajes que el festejado ha desarrollado y enfatizó su aprecio mutuo que se incrementó cuando hizo el guión fílmico de Afectuosamente su comadre. “Su estilo calca el habla coloquial pero lo lleva a la perfección. Maneja temas difíciles pero con ingenio como el secuestro, el incesto y el crimen”.

Por su parte, José Joaquín Blanco hizo un repaso de las obras que, a su parecer, son las más significativas del literato: Bye, Bye Acapulco y Hoteles de Puebla. “Su dramaturgia se acerca más al viejo teatro moral; más que retratos de la realidad maneja cuentos crueles, fábulas satíricas en personajes inmemorables que al final remedian sus problemas con una solución ácida para dar risa al lector”.

Asimismo, Dinayuga afirmó que en la práctica adquirió la disciplina que demanda la escritura. Señaló que en todo este tiempo de carrera aprendió que “los escritores no viven de lo que venden. La ventaja de escribir libros es que te abren las puertas, te caen chambas y amigos”, concluyó.

El coordinador literario de Quimera Ediciones recalcó el honor de haberle publicado dos libros a Dinayuga que son: Afectuosamente su comadre, primera obra del autor, y Triple función, antología que reúne a los escritores reunidos en el homenaje.

Para finalizar, el grupo Movimiento sexy interpretó “Me duele que te vayas”, obra contenida en Hoteles de Puebla.

Microficción, un sinfín de historias en la FILPM

La revista Asfáltica reunió a sus mejores exponentes de microcuento del 2009, género literario así definido por Lauro Zavala, en el marco de la XXXI Feria Internacional del Palacio de Minería.

Con el auditorio Rafael Ximeno y Planes repleto, 12 jóvenes escritores hicieron gala de su estilo en no más de 400 palabras, según dictaminan las reglas no establecidas del género. En dos rondas y algunos cuentos de más, los autores ofrecieron al público una gran variedad de ficciones que algunas veces sorprendían por su brevedad y otras por su concreción.

Los temas fueron diversos. Sus párrafos describían una mirada, un chispazo de fuego, un versículo bíblico, el reflejo del espejo, un orgasmo o un eyaculador precoz. Algunas historias eran sólo una frase como ésta: “En el metro, leyó puto el que lo lea. Preocupado, no supo cómo se lo explicaría a su familia”. O el manifiesto del vegetariano que dice “No maten animales, exploten campesinos”.

También se presentó una obra teatral que corresponde a las características de la microficción. Pareja con tenedor, del dramaturgo español Jesús Campos García, fue representada por Norma Muñoz y Roberto Bamano. Éste último comentó que si el cuento breve es precoz, el teatro es un orgasmo.

Al finalizar el acto, la escritora Svetlana Garza, en entrevista, comentó que la abstracción entre la poesía y la minificción en sus creaciones está inspirada en los poemínimos de Efraín Huerta. “La capacidad de abstracción corresponde, a lo que decía Cortázar, a dar el putazo. Tienes que ser muy breve, adivinar el imaginario colectivo, las referencias que todos tienen y pegarle a eso”, concluyó.

lunes, 16 de noviembre de 2009

La vida es un gran baile

Daniela es la sensación de la colonia. Desde que llegó a vivir a la vecindad, todos los batos quieren con ella; y la morra, sabiéndose sabrosa y teniendo bien en cuenta lo que trae bajo su uniforme de la secundaria de los cucarachos, les da entrada a todos pero hasta ahí queda el trato.

A Lalo y a mí nos gusta ir a los bailes del patio sólo para verla menearse. Cada vez que suena alguna rola que le gusta, luego luego se para a bailar. La banda de aquí no sabe ni qué es el ritmo, por eso, Danielita baila con las otras chavas. Pero ¡ay de aquélla que se atreva a bailar con algún culero!; y peor, que ni fuera del barrio…se le aplica la ley del hielo a la vieja y el ojete se puede regresar medio picado a su chante.

Pero yo me moría por tenerla agarrada de su cinturita, de rozar tan siquiera su mano al darle una vuelta de cumbia como en esos videos que venden en el metro, tssss, de volada se me carga la pistola nomás de imaginármelo. La mera verdad yo siempre he querido aprender a bailar pero ¡chale! aquí los chavos siempre tiran cábula o putazos por todo. Si algún día lo intento será lejos de estos culeros.

La semana pasada fueron los quince años de la hija del Choche, ese güey es dueño de la tienda de la esquina, así que pus no se midió y armó pachangón masivo pa’ todos. Corrieron los cartones, el bacacho y el tequila bien enfermamente. ¡Qué pedota nos metimos todos!

Después de los bailables de la Babe, o sea, de la hija del Choche, llegó el primo del Isaac ya que es sonidero. ¡Ahhh, qué chingón suena su equipo! hasta sientes cómo te tiembla así ligerito el cuero. Y pues bueno, no se hizo esperar el desmadre. Ese día había un chingo de güeyes, entre colados, padrinos, vecinos, la banda y las morras; y todos pedos, ¡qué a toda madre!

El chiste es que en un rato empezó la bailadera. El Verijas, el chalán del Cachi-Puerco (así también le pusimos al Choche), es la pura guasa. Todos dicen que es mayate y luego le cargan la mano los chavos; pero a mí la neta me cae de huevos.

Lo que más me late de él es cómo baila: primero le echa el ojo a la morra que se le antoja y le pide la pieza así, con esa voz de puto que le sale tan cagada; y como la neta se oye bien cotorra, pus nadie le dice que no. Luego se avienta sus vueltas de fantasías animadas de ayer y hoy y termina con unas chapuzas; así, entre cambio y cambio, se avienta unos saltitos bien perrones y se hinca como ese luchador del Consejo Mundial que disque es ruso.

El punto es que ese día el Verijas sacó a la pista a la Brendis, que viene siendo prima de Dani. A Brenda no se la negaba, pero a la que quiero es a la otra. Pues ahí tienen que el Verijas le da una bailada marca diablo a la Brendis; con ello también vino su agasajadota. De ahí vinieron los chiflidos y lo impensable: que todos, ya pedos y calientes como estábamos, y que también viene siendo la peor combinación para estar, sacamos nuestros mejores pasos.

Ya ni me acuerdo con quién baile, pero en eso, a lo lejos veo que el Lalo ya estaba bien sobres con mi Daniela. —Ah no— pensé, — este ogeiz no me come el mandado—. Y que voy y le meto un empujón que hasta allá fue a dar mi pobre compita. La Dani nomás se rió y me dijo, entre risas y medio sonrojada: “¿Sabes bailar?” No se si estaba así por mí o por el vino, pero yo, todo volado le dije: “Si mami, aquí yo soy el que las mueve”, — ¡Uy! pues a ver si es cierto Sorullo— que me responde.

Con la misma fuerza y furia en que había deseado esta situación, asimismo desapareció. Cuando estábamos empezando, que la piso; y eso no fue lo peor, después de la pisoteada traté de darle una vuelta de campeón, pero no calculé el quicio de la bomba de agua y que nos vamos con todo y todo. Ella cayó de nalgas y yo encima de ella. La neta, entre la caída y el oso, aproveché para meterle mano a esas ricuritas que porta la Dani, pero ella no agarró la onda y se puso bien loca. Ya mejor opté por llegarle a mi casa, ya no había nada más para mí en esos quince años.

Al otro día ni me atrevía a salir de mi jaula. ¡Qué pena, caray! Aunque estoy seguro que todos armaron sus pendejadas, lo mío es distinto…quedé mal con la próxima dueña de mis quincenas. Ese día nomás salí por una guama para curarme la cruda y pues ya en la tienda, en el mostrador estaba el Verijas cabeceando. Cuando me acerqué a pagarle que le digo: “Ora cabrón, te las hubieras echado con bajadera” —Pues bájate por ésta, mi chavo— que me alburea.

Ya después de los mentados chascarrillos que me pregunta que por qué me fui temprano de la fiesta. —Pues es que ya sabes, me trae de un ala Daniela y pus por no saber bailar me abrió piojo—. Que se me queda viendo, todo serio y con los ojos bien rojos, como si hubiera acabado de atizar, y me dice: —Si quieres aprender, yo te enseño—. Pues pa’ luego es tarde, entonces le dije que sí y que cuándo empezábamos. —Pues cuando quieras, pero eso sí, no vas a bailar conmigo, así que vete consiguiendo una pareja—.

No tenía a nadie más que a mi inseparable carnaval el Lalo. Además era un paro que en las noches no había nadie en su casa porque sus jefecitos son veladores de la bodega de acá atrás; y otra ventaja, el Verijas se había comprometido a enseñarnos a bailar después de la chamba. Ni pedo, algo es algo.

Poco a poco fuimos aprendiendo todo lo que el Verijas nos iba enseñando. Es muy buen maestro y descubrimos que también muy camarada. A cada rato nos repetía: —Nunca van a aprender a bailar hasta que no se bailen a un puto—. Nosotros nos cagábamos de risa, pero él, todo serio nos decía que la onda iba en serio.

“¡Ah chingá! ¿A poco tú aprendiste a bailar con los putos?” que pregunta el Lalo. —Pues claro cabrón, no hay como que tú te bailes a los maricones de Tepis o la Meche, ahí sí para que veas, si tú te los bailas, ya eres todo un chingón—. Medios turbados por sus palabras pero bien entusiasmados le hicimos prometer que cuando ya estuviéramos afilados nos llevara a los tugurios que frecuentaba para pasar nuestro examen profesional.

Tres semanas después, ya en la última clase, el Verijas nos dijo que ya estábamos listos, que ese sábado iba a ver fiesta al otro lado del arcoíris y que si queríamos su respeto no nos teníamos que rajar. No sé las razones del Lalo pero de volada se apuntó, así sin decir ni pío. Y yo, por mi parte, acepté porque esperaba la revancha con la Dani, lijar las partes de su cuerpo que dejé pendientes.

Pues ahí nos tienen en la pule. ¡Y qué pachangón! Había muchos batos disfrazados como viejas, unos si confundían porque parecían mujeres, así bien caderonas y tetonas. Otros si se veían que tragaban más riata que un pozo, pero al sonar las primeras músicas, la onda se hizo una sola.

El Verijas ya ni estaba, se perdió de inmediato al sonar el baile. Lalo y yo estábamos por ahí, desperdigados. De pronto se acerca algo que parecía fémina, pero eso sí, bien potable. Que se jala al Lalo y nomás veo cómo pone en práctica todo lo que aprendimos.

Luego sentí que me arrastraban por detrás del pantalón. ¡No me lo podía creer! Lo que creí que era un joto resultó ser una mujercita; así, chiquita, ni flaca ni gorda pero eso sí, con las formas acomodadas en donde tienen que ir. Empecé a bailar lo más pegado que podía con mi pareja. Estaba excitado pero a la vez emputado, ya sentía rabia por Daniela y todo mi ser deseaba que se fuera a la chingada.

Teniendo a quien tenía como pareja nada podía faltarme. Estábamos tan cerca que yo ya me andaba frotando en la pierna de la flaquita: ya sentía que se me iba a tronchar el miembro. Poco a poco nos iban sitiando en rueda a mí y a mi pareja, notaba como algo muy duro y firme me pegaba cuando le daba vuelta a la flaquita. La rueda se iba cerrando más y más; ora si ya ni veía al Lalo y mucho menos al culero del Verijas, y lentamente, mientras estábamos bailando en la bolita, iba sintiendo más y más cosas y en todas las caras veía el rostro de la Dani que se burlaba de mí.

Segundo lugar del concurso Escribiendo un cuento en Polakas.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Medio año después...

De mayo a noviembre. Seis meses sin subir nada al sitio más no por bloqueo (sic). Comparto dos cuentos, una entrevista y una crónica. Próximamente subiré más ficción para todos a quienes disfrutan narraciones inverosímiles, soeces y divertidas. ¡A darle que es mole!